La lanza térmica es una herramienta industrial de corte térmico que utiliza oxígeno a presión para generar temperaturas de hasta 7.000 °C. Su potencia permite fundir, cortar o perforar materiales de alta resistencia, como acero, hormigón o piedra. Se emplea principalmente en demoliciones, minería, siderurgia, construcción naval y rescate industrial.

Qué es una lanza térmica

Una lanza térmica, también conocida como lanza de oxígeno o barra quemante, es una herramienta diseñada para cortar o fundir materiales extremadamente duros mediante una reacción química controlada.
Está compuesta por un tubo de acero relleno de varillas metálicas (de hierro, acero, aluminio o magnesio), conectadas a una fuente de oxígeno comprimido.

Cuando se enciende la punta de la lanza y se libera el oxígeno, se produce una reacción exotérmica que genera un chorro de calor continuo. Esta reacción eleva la temperatura hasta superar los 3.500 °C, pudiendo alcanzar los 7.000 °C en condiciones óptimas.
Gracias a este principio, la lanza térmica puede fundir, cortar o perforar cualquier material sólido, incluso en ambientes submarinos o con baja visibilidad.

Cómo funciona una lanza térmica

El funcionamiento de una lanza térmica se basa en el principio de oxidación del hierro en presencia de oxígeno. El proceso operativo sigue cuatro pasos esenciales:

  1. Se calienta el extremo de la lanza con un soplete o una fuente de calor.
  2. Se abre el paso del oxígeno, que fluye por el interior del tubo.
  3. El oxígeno reacciona con el metal de las varillas, produciendo una combustión intensa.
  4. La temperatura resultante funde o perfora el material en contacto con la punta.

Esta reacción es autosostenida, lo que significa que, una vez encendida, la lanza no necesita una llama externa para continuar trabajando. Esta característica la hace especialmente útil en entornos difíciles, donde otras tecnologías de corte no resultan efectivas.

Aplicaciones industriales

La lanza térmica es una herramienta de uso frecuente en operaciones donde se requiere alta potencia y precisión en el corte de materiales resistentes. Entre sus principales usos de la lanza térmica destacan:

  • Demoliciones industriales: permite cortar vigas, estructuras de acero y hormigón armado sin generar vibraciones.
  • Minería y metalurgia: se utiliza para abrir canales, limpiar hornos o desbloquear coladas solidificadas.
  • Construcción civil y naval: resulta eficaz para el corte y desmontaje de estructuras metálicas, tanto en superficie como bajo el agua.
  • Cerrajería y rescate: posibilita la apertura rápida de cerraduras y cajas fuertes de alta seguridad.

La versatilidad y potencia de la lanza térmica la convierten en un recurso indispensable en sectores donde la resistencia del material impide el uso de métodos convencionales.

Ventajas del uso de la lanza térmica

La lanza térmica ofrece varios beneficios técnicos que justifican su amplia adopción en entornos industriales:

  • Puede cortar prácticamente cualquier material, metálico o no metálico.
  • Su puesta en marcha es rápida y requiere un equipo mínimo: una lanza, una fuente de oxígeno y una fuente de ignición.
  • No genera vibraciones, lo que reduce el riesgo de daños estructurales.
  • Permite trabajar bajo el agua sin pérdida de eficacia.
  • Es portátil y económica, especialmente frente a sistemas de plasma o láser industrial.

Además, al no depender de corriente eléctrica, su uso es viable en lugares donde el suministro de energía es limitado o inexistente.

Seguridad y precauciones de uso

Debido a las temperaturas que alcanza y a la presión del oxígeno utilizado, la lanza térmica debe manejarse bajo protocolos de seguridad estrictos.
El operario debe estar debidamente formado y contar con el equipo de protección personal adecuado, que incluya careta de soldador, guantes ignífugos, máscara filtrante y ropa resistente al calor.

Antes de cada empleo, es fundamental comprobar que las mangueras, válvulas y botellas de gas se encuentran en buen estado. El trabajo debe realizarse en un entorno bien ventilado, con un control riguroso del suministro de oxígeno.
Una vez finalizado el corte, se recomienda cerrar el flujo de gas de forma gradual para evitar retrocesos o explosiones por sobrepresión.

Diferencias frente a otros métodos de corte

A diferencia de los métodos tradicionales como el corte por plasma, láser u oxiacetilénico, la lanza térmica no depende de la conductividad eléctrica del material ni de una mezcla específica de gases combustibles.
Esto le permite actuar sobre superficies mixtas, oxidadas o no conductoras, donde otras tecnologías resultan ineficientes.
Además, su temperatura de trabajo superior la hace más adecuada para tareas de demolición pesada, mantenimiento industrial o rescate.

La lanza térmica es una herramienta de corte robusta, versátil y altamente eficiente, utilizada en sectores donde se requiere trabajar con materiales de extrema dureza.
Basada en la oxidación controlada del hierro con oxígeno, su tecnología permite operaciones rápidas, precisas y seguras en entornos industriales exigentes.

Su eficacia ha hecho que, desde su invención en Francia durante la década de 1930, siga siendo una de las soluciones más fiables para corte y perforación industrial, superando en adaptabilidad y resistencia a otros métodos más modernos.

Resumen técnico

  • Temperatura de trabajo: entre 3.500 °C y 7.000 °C.
  • Materiales aplicables: acero, hormigón, piedra, cerámica y aleaciones metálicas.
  • Sectores de uso: demolición, minería, fundición, construcción naval y rescate.
  • Requisitos básicos: fuente de oxígeno, encendido controlado y operario certificado.

FAQ – Preguntas frecuentes

¿Qué temperatura alcanza una lanza térmica?

Entre 3.500 °C y 7.000 °C, suficiente para fundir acero o piedra.

¿Se puede usar bajo el agua?

Sí, su ignición se mantiene activa incluso en ambientes sumergidos o con alta humedad.

¿Qué gas utiliza?

Emplea oxígeno comprimido para mantener la combustión interna del hierro.