Antes de averiguar qué nos pueden ofrecer los discos de corte, debemos entender a qué tipo de herramientas pertenecen. Los discos de corte forman parte de lo que se conoce como «herramientas abrasivas». Estas se emplean para dar forma o mejorar el acabado de la superficie del material que estamos tratando y se caracterizan, entre otras cosas, por su forma, composición, estructura, granulosidad y dureza. Se utilizan dos tipos de abrasivos: los naturales y los artificiales. El cuarzo, el diamante y la piedra pómez son ejemplos del primer tipo y el carbono o el carburo de boro, del segundo. 

Los granos abrasivos, otro elemento que caracteriza a estas herramientas, están unidos por un aglutinante que a su vez le otorga consistencia a la muela abrasiva (que se usa para el rectificado) o a la herramienta. Por lo tanto, la dureza de la muela no depende de los granos, sino de la capacidad que tenga el aglutinante de mantenerlos unidos. 

En el caso de los discos de corte, los componentes empleados durante su fabricación dependerán del material con el que vayamos a trabajar. Es fundamental seleccionar los discos correctos. Por ese motivo, a continuación veremos los materiales duros más comunes para este tipo de herramientas, tanto en procesos industriales como en artesanales, y el tipo de disco que se debe usar. 

En primer lugar, tenemos los discos de corte metálico o de acero inoxidable. Estos discos están fabricados normalmente con óxido de aluminio (corindón), por lo que no se oxidan, y son unos discos muy finos que nos aseguran un corte preciso en materiales como el metal. Entre sus características principales encontramos que son muy delgados, perfectos para cortes de alta precisión. Por esta razón, debido a que se rompen con facilidad y a su rápido desgaste, la vida media útil de estos discos es muy baja. Normalmente se emplean para pulir detalles, pero no para realizar un corte directo de un metal. En ocasiones se usan estos discos para trabajos artesanales con madera fina, porque permite delinear detalles en este tipo de material, aunque a priori no sea su función principal. 

En segundo lugar, encontramos los discos de corte de piedra o de amoladora. Estos discos están hechos con materiales resistentes (como el carburo de silicio) y más duraderos, lo que le otorga un carácter más grueso y pesado. Podemos cortar materiales como mármol, azules, cerámica o cemento, incluso. Estos discos están pensados, a diferencia de los discos de corte metálico, para cortes rápidos y prácticos, no para trabajar detalles.

En tercer lugar, están los discos de corte de hormigón. Estos discos son de los más comunes en el ámbito de la construcción. Su fabricación en diamante les asegura una única dirección de corte y sufrir un desgaste bastante progresivo (en forma de polvo en lugar de chispa).  Están hechos con elementos muy duros que, además de cortar hormigón, permiten cortar grandes cantidades, y varios tipos, de cerámica o cualquier otro material duro. Al igual que los discos de corte de piedra, están diseñados para cortes rápidos y prácticos. 

En cuarto lugar, podemos encontrar los discos de corte en base de diamante. La diferencia de estos discos con los de corte de hormigón reside en el acabado. Tienen un desgaste menor y se usan para cortes más precisos de materiales duros. El nombre de diamante le viene porque poseen diminutas partículas de este material, que le otorga mayor dureza, mayor durabilidad y mayor rapidez a la hora de realizar el corte. Estos discos pueden ser sintéticos o naturales, siendo estos últimos más resistentes pero también más costosos. 

Si nos fijamos, algunos discos tienen segmentos o «dientes» en los bordes, estos sirven para que el disco no se sobrecaliente y no se debilite. Asimismo, diferenciamos entre dos acabados: el continuo, que es el más clásico, no tiene dientes y se usa para acabados más finos; y el turbo, que no se emplea tanto para acabados finos, pero a cambio la velocidad de trabajo es más alta. 

Podemos encontrar también discos de repaso o para desbardar (que sirven para eliminar, por ejemplo los restos de las soldaduras), para lijar y pulir, para cortar aluminio, para cortar piedra

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